
Si terminaron de ver Agente Kim reactivado (김부장) y todavía tienen fresca esa escena final tan entrañable entre el protagonista y su hija, hoy los llevamos al lugar real donde se filmó: Jeongeup (정읍시), una ciudad de la provincia de Jeollabuk-do que, además de haber sido escenario de esta producción de Netflix, es considerada uno de los destinos de otoño más hermosos de toda Corea.
La locación: Mapleland, en la Plaza Cultural de Naejangsan
La ciudad de Jeongeup confirmó oficialmente haber colaborado con la producción de Agente Kim reactivado, prestando como locación tanto la zona de Naejangsan como Mapleland (메이플랜드), el nombre popular con el que se conoce a la Plaza Cultural de Naejangsan (내장산문화광장). Ahí fue donde se filmó una de las escenas más tiernas del final de la serie: un paseo entre padre e hija en el que ella le confiesa que quiere ser cantante, y él, con humor, le responde que mejor que no se le parezca en eso. Mapleland es hoy un enorme predio de esparcimiento familiar, con juegos, un pequeño tren circular que conecta las distintas atracciones y espacios como Cheonsa Heroes, mencionado también entre los grandes atractivos de la ciudad.
Pero hay una escena todavía más emotiva filmada en esta misma zona: el reencuentro final entre el protagonista y su hija Min-ji, quien lo creía muerto. Con los cerezos en plena floración de fondo, el personaje se saca los lentes frente a ella y le dice la frase que se volvió viral entre los fans de la serie: «Ya volví. Ahora ya no me voy a ir nunca más». Esa escena, con el camino de cerezos y un mojón de piedra tallado en el fondo, se filmó en el área del Parque Ecológico de Arces (단풍생태공원), dentro del mismo complejo turístico de Naejangsan que incluye a Mapleland.
Naejangsan, la meca del otoño coreano
Jeongeup es sinónimo de otoño en Corea, y todo gira alrededor del Parque Nacional de Naejangsan (내장산국립공원), considerado por muchos el destino número uno del país para ver el follaje otoñal, y seleccionado seis veces consecutivas entre los cien mejores destinos turísticos de Corea según la Organización de Turismo de Corea. Dentro de este parque se concentran varios de los rincones más fotografiados del otoño coreano.
Templo Naejangsa (내장사). Ubicado en el corazón del parque, este templo budista es célebre por lo espectacular que se ve rodeado de arces en esta época del año, con su entrada bordeada por un verdadero túnel de hojas rojas y doradas que se ha vuelto uno de los recorridos más icónicos de todo Naejangsan.
Uhwajeong (우화정). Un pequeño pabellón tradicional que se destaca por su techo pintado de azul, un color poco habitual en la arquitectura coreana, que contrasta de manera espectacular con el rojo intenso de los arces que lo rodean. Es uno de los puntos favoritos entre los fotógrafos que visitan el parque en otoño.
Parque Ecológico de Arces de Naejangsan (내장산 단풍생태공원). Un espacio de sesenta mil metros cuadrados junto al lago Naejang, pensado especialmente para el turismo otoñal, con once especies distintas de arces nativos de Corea. Su gran atractivo es el «aegidanpung», un arce de hojas diminutas, del tamaño de la mano de un bebé, que le da nombre al lugar. Dentro del parque también hay un centro de exhibición temático, un jardín de bonsáis y senderos pensados para pasear con calma entre los colores del otoño.
Más allá del otoño: crisantemos, té y embalses
Naejangsan no es lo único que tiene Jeongeup para ofrecer. La ciudad guarda otros rincones que vale la pena conocer, sobre todo si el viaje se extiende más allá de una sola tarde.
Jardín Provincial de Gujeolcho (정읍 구절초 지방정원). Cuando el calendario se acerca a octubre, este jardín anuncia la llegada del otoño con la floración masiva del gujeolcho, una margarita silvestre blanca típica de Corea. El fenómeno es tan popular que la ciudad organiza cada año un festival propio, el Festival de las Flores de Gujeolcho, con el jardín completamente cubierto de estas flores como principal atractivo.
Calle de té ssanghwa (정읍쌍화차거리). Un rincón menos conocido por los turistas extranjeros, pero muy querido por los propios coreanos: una calle dedicada por completo al ssanghwacha, una bebida tradicional preparada con una mezcla de hierbas medicinales, ideal para entrar en calor después de una caminata por el parque en los días más frescos del otoño.
Embalse de Yongsan (용산저수지). Para quienes buscan un paisaje más tranquilo y menos concurrido que Naejangsan, este embalse ofrece una postal serena de agua quieta rodeada de montañas, ideal para una caminata relajada lejos del bullicio de los puntos más turísticos de la ciudad.
Cómo llegar desde Seúl

La forma más rápida de llegar es en tren KTX desde la Estación de Seúl o Yongsan hasta la Estación de Jeongeup (정읍역), con un trayecto de aproximadamente una hora y media a una hora cuarenta y cinco minutos, y tarifas que suelen rondar entre los treinta y cinco mil y los cuarenta y tres mil wones dependiendo del horario.
Quienes prefieran el autobús también tienen una buena alternativa: hay servicios de autobús interurbano que salen de las terminales de Seúl con destino a Jeongeup, aunque el trayecto suele ser más largo que el tren, así que si el tiempo es limitado, el KTX es sin dudas la opción más cómoda.
Una ruta ideal para un día completo desde Seúl

Si viajan en tren temprano por la mañana, pueden llegar a Jeongeup antes del mediodía y arrancar el recorrido por el Parque Ecológico de Arces, ideal como primera parada por su tamaño manejable. Desde ahí, sigan hacia el Parque Nacional de Naejangsan para conocer Uhwajeong y, si el tiempo lo permite, subir hasta el templo Naejangsa mientras disfrutan del recorrido entre los arces. Al mediodía, la calle de té ssanghwa es una parada perfecta para almorzar y probar esta bebida típica de la zona. Por la tarde, si viajan con niños o simplemente quieren revivir la escena de la serie, Mapleland (Plaza Cultural de Naejangsan) es la opción ideal para cerrar el día con calma antes de tomar el tren de regreso a Seúl.
Tip de viaje: si el objetivo principal del viaje es el otoño, apunten a la segunda mitad de octubre y la primera semana de noviembre, cuando el follaje de Naejangsan suele alcanzar su punto máximo. Fuera de esas fechas, el parque sigue siendo hermoso, pero pierden esa explosión de color que hizo famosa a la zona en todo el país.
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